lunes, 4 de junio de 2018

De sorpresa en sorpresa



Este viaje mío está resultando sorprendente. No salgo de una para entrar en la siguiente. 

Al parecer, unas compañeras de Instituto han retomado el contacto después de bastantes años de encuentros esporádicos y puntuales. Cuando se enteraron de que venía, organizaron una comida y me invitaron. De hecho re-organizaron sus agendas por mi.  

Me encanto verlas. Pero sobretodo me tiene alucinada el sentido de “cuidado” y “gratitud” inmensa que emana de todas las interacciones.

Estamos todas tan sorprendidas de lo bien que ha salido todo, agradecidas por constatar que el sentimiento es mutuo  y  maravilladas de poder contar con las cuatro de nuevo como grupo que todas las interacciones destilan esos mismos sentimientos.

No recordaba cómo había conocido a M.C., una de ellas. Y hoy me lo ha contado.

Segun su version, corroborada por las demas,  estábamos todas juntas. M.C. y yo acabábamos de ser presentadas. Las demás nos conocíamos porque asistíamos a unas clases optativas juntas. Y entonces el tipo con el que salía M.C. por aquel entonces, se presentó a la salida del instituto junto a un amigo para montarle un numerito: insultos, amenazas…vamos, el lote completo.

Y según me ha contado M.C., yo fui la única que le plante cara al susodicho. Parece ser que ni me inmute. Me enfrente a el,   y despues,  cogiéndola del brazo mis palabras textuales fueron “M. tú no tienes por qué aguantar esto” y la saque de allí. 

Me dijo que siempre había querido darme las gracias por ello. Y que lo hacía ahora. Me emociono su reconocimiento. 

Ni siquiera recuerdo el episodio. Imagino que porque en mi mente no alcanzaba siquiera la categoría de “incidente”, comparado con las situaciones con las que tenía que lidiar a diario.

Crecer rodeada de abusos, maltratos, hambre, suciedad, abandono,  adultos alcoholizados y esquizofrenia paranoide violenta es lo que tiene. Que ni te inmutas cuando un niñato de 15  se pone a gritar incoherencias en mitad de la calle a plena luz del sol, a las puertas de una institucion publica, donde el peligro de daño real es nulo- más allá de la vergüenza que la situación pueda producir.

Así y todo, me he emocionado. Me hizo sentirme orgullosa de mi “Younger self”. De ese desastre de personita que yo era.



3 comentarios:

  1. ¡Me has emocionado hasta las lágrimas!

    ¿Nunca te dije que una cosa por las que te admiro es por tu valor para enfrentarte a las adversidades, tanto circunstancias como personas disfuncionales?

    Me alegro muchísimo, las 4 se lo merecen.

    Abrazos

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  2. Tampoco tiene mucho merito Myr...yo solo hago lo que me parece mas logico en cada situacion. Tampoco es para tanto. Cualquiera puede hacerlo. Pero gracias!!!

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