domingo, 26 de febrero de 2017

Solo por ver que pasa.



Estoy enfadada, ese es el problema. Sigo enfadada. Vivo enfadada y llena de rabia.

Y he aprendido a utilizar toda esa rabia para seguir adelante. La rabia puede ser una fuente de energia como otra cualquiera, y en ocasiones, el ultimo recurso cuando no se dispone de otra cosa.

Cansarme solo sirve para que me detanga el tiempo suficiente para reponerme. Alcanzar todas las metas imaginables solo me fuerza a buscar metas mas altas. Nunca estare satisfecha.

La rabia, el dolor y la ausencia no son cosas que una pueda incluir en una tarjeta de presentacion: Asustan. Y aprendes a ocultarlas para no sentirte abominable. Y eso significa agnadir verguenza a la mezcla. Verguenza por sentir como sientes, y no como "deberias" sentir.

Y al ocultar tanto de ti misma, lo que los demas perciben es tan solo un  horroroso vacio. Eso conduce a la culpa. Ahora ya tambien tenemos culpa. Culpa por no ser como debieras.

Quizas podria intentar tratarme con un poco mas de amabilidad. A mi, y a mi vida. Pensar en toda esa rabia, dolor y ausencia como mi particular jauria de lobos, que me ha mantenido con vida y hecho mas fuerte. Y pensar que quizas siguen aqui para protegerme. Y darles las gracias. A ellos, no a la causa.

Solo por ver que pasa.

Porque odiarme, de todos modos, parece que tampoco funciona.

Y yo no puedo rendirme.



domingo, 19 de febrero de 2017

Relativismo moral para principiantes


Hace tiempo, un simpático roedor se coló en mi casa. Y en ese mismo momento dejó de parecerme tan simpático y decidí que tenía que "desaparecer". Estoy utilizando el verbo exacto, "desaparecer".

No quería matarle porque si le mataba el pobre animalito no se iría por si mismo y me dejaría su cuerpo a modo de regalo tirado por ahí. Y a mí eso no me parecía bien.

Y me fui a la tienda de la esquina para explicarle mi dilema al tipo que me atendió. Y me sugirió comprar un producto que los ratones se comen y van a morirse a otra parte.

A mí en ese momento me entró algo parecido a un ataque de conciencia, y le dije que no estaba muy segura de si me parecía bien envenenar al pobre bicho. El tendero me contestó que yo no le estaba envenenando, que yo tenía cosas en mi casa y que si el ratón se las comía era asunto suyo y no mío.

Y a mí, hasta me pareció mal el comentario.Yo, que estaba interesándome por los venenos.

Al final, mi casera (mas sabia por vieja que por diabla) decidio abrir un hueco en la valla que separa nuestro jardin del de los vecinos para que se cuele su gato. Y ya no hay ratones.

--- Ahora yo tengo que encontrar el "gato" para resolver otro problema.