domingo, 19 de febrero de 2017

Relativismo moral para principiantes


Hace tiempo, un simpático roedor se coló en mi casa. Y en ese mismo momento dejó de parecerme tan simpático y decidí que tenía que "desaparecer". Estoy utilizando el verbo exacto, "desaparecer".

No quería matarle porque si le mataba el pobre animalito no se iría por si mismo y me dejaría su cuerpo a modo de regalo tirado por ahí. Y a mí eso no me parecía bien.

Y me fui a la tienda de la esquina para explicarle mi dilema al tipo que me atendió. Y me sugirió comprar un producto que los ratones se comen y van a morirse a otra parte.

A mí en ese momento me entró algo parecido a un ataque de conciencia, y le dije que no estaba muy segura de si me parecía bien envenenar al pobre bicho. El tendero me contestó que yo no le estaba envenenando, que yo tenía cosas en mi casa y que si el ratón se las comía era asunto suyo y no mío.

Y a mí, hasta me pareció mal el comentario.Yo, que estaba interesándome por los venenos.

Al final, mi casera (mas sabia por vieja que por diabla) decidio abrir un hueco en la valla que separa nuestro jardin del de los vecinos para que se cuele su gato. Y ya no hay ratones.

--- Ahora yo tengo que encontrar el "gato" para resolver otro problema.

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