domingo, 14 de febrero de 2016

San Valentin





De entre todas las tonterias posibles que una puede hacer un dia de San Valentin, yo he escogido comprarme un vestido de color rojo. 

Es brillante, con mangas tipo kimono y una cremallera dorada que le recorre toda la espalda. Lo de la cremallera es bastante inutil, la verdad, porque se puede poner por la cabeza. Supongo que es porque queda bonito. Siluetea todo el cuerpo, de hombros a rodillas, pero con unos cuantos pliegues en zonas estrategicas el resultado es bastante favorecedor. 

No se me ocurre una sola situacion en la que yo considerara siquiera usarlo. Ni lo necesito para nada.  

Asi que creo que me lo pondre esta noche para cenar.  Justo con los tacones -los unico que tengo- que tampoco me pongo nunca. 

O lo devolvere magnana por la magnana, de camino al trabajo.  

Todavia no lo he decidido.