sábado, 24 de octubre de 2015

Angels struggling...




"We are not Humans struggling to be Angels; we are Angels struggling to be Humans. Isaac Benjamin"

Ayer asistí al funeral de Isaac Benjamin. Tuve la inmensa fortuna de conocerle hace tres años. 

Anciano caballero, canoso, de cuidada perilla y unos noventa años de edad. Judío Sefardita, Arquitecto de profesión, Maestro de Cábala en sus ratos libres, hablaba 14 lenguas pero había olvidado cuales eran. Era un juego habitual para el resto del grupo dirigirnos a él en todas las que sabíamos. Simplemente contestaba en el mismo idioma. Había vivido en más países de los que yo puedo ubicar en el mapa. 

Le encantaban la música, las canciones, el buen vino y las cenas abundantes. Los cafés con los amigos. Las historias. Conocer personas. Viajar. Escuchar mirando a los ojos. Hablar. Discutir. Y, por supuesto, estar en desacuerdo. 

Su presencia física resultaba impactante. Habitualmente vestía traje de paño oscuro con pañuelos y chalecos y corbatas. Completaba su atuendo con inmensos abrigos negros, un bastón y sombrero de ala ancha de fieltro sin el que rara vez le ví. 

Había sido sin duda un hombre atractivo en su juventud, y aún se adivinaban rastro de ese encanto. En su trato con las mujeres, hacía gala de  una juguetona ironía y autoconfianza difíciles de obviar. 

A mí me regaló algunos libros. Siempre llevaba su inmenso maletín negro lleno de libros. Era como una biblioteca ambulante, contrabandista del conocimiento y del pensamiento políticamente incorrecto. Los tomaba de un sitio y los dejaba en otro. 

Sólo me quedé uno. Los otros los regalé también, ya que no podía leerlos. No estaban escritos en ninguno de los idiomas que yo conozco, sólo que él, como le pasaba a menudo, no se había dado cuenta de en qué lengua estaban escritos cuando me los entregó.

Se había casado con una mujer hermosa, decía. Pero todas se lo parecían, como confesaba sin pudor. Con ella tuvo varios hijos. Sin embargo, lo abandonó por otro caballero, en algún punto de su madurez. Siguió haciéndose cargo de sus hijos mucho antes de que las pensiones de alimentación fueran impuestas. Por esas extrañas circunstancias de la vida, su mujer fue a su vez abandonada por este hombre, y mas tarde sufrió una enfermedad que afectó su memoria. 

Abandonada y sola, al cargo de sus hijos, Issy se hizo responsable de todo. Con noventa y muchos años seguía viajando trimestralmente a Barcelona para asegurarse de que ella -la madre de sus hijos- se encontraba bien. En cada encuentro, ella, que había olvidado su propia traición inicial le reprochaba su abandono. Jamás respondió con otra cosa que no fuera ternura. 

El resto de su familia más cercana estaba repartida entre Sudáfrica, Londres, Israel y dos lugares del Norte de Africa que no consigo recordar. Túnez y Marruecos, creo. Pero no podría asegurarlo. 

Solía trazar sobre servilletas de papel el nombre de Dios en caracteres Hebreos, de modo que conformasen una figura humana. A menudo en servilletas de cafetería. Y se aseguraba de que todos repitiéramos los trazos. Fue ese el único conocimiento que jamás le vi imponer.  Y la primera palabra hebrea que yo aprendí a dibujar. Del mismo modo que él. 

Las últimas palabras que me dijo, en nuestro último encuentro,  fueron "Your eyes...you are so alive!!!"

May your memory be a blessing. 



domingo, 18 de octubre de 2015

I wish I could...



"I wish I could show you when you are lonely or in darkness, the astonishing light of your own being."

----- Hafiz of Persia.

domingo, 4 de octubre de 2015

Pero yo no olvidaré.



Pues acabo de enterarme de que una de las Personas a las que mas quiero y que más me saca de quicio, todo al mismo tiempo, se está recuperando. 

Es complicado de gestionar. Ya ni lo intento; la verdad. 

Me cabrea hasta límites increíbles, me exaspera. Sigo enfadada. Mucho. 

Pero también es una de las poquitas personas que creyó en mí cuando nadie más lo hacía. Que me sostuvo con balones de oxígeno cuando ya ni respirar podía. Que mostró compasión y respeto. Por eso, también tiene todo mi agradecimiento y mi propio respeto. Mi admiración. 

Por lo que he estado leyendo, es posible que entre los daños colaterales se encuentre la pérdida de la memoria. Ha estado en coma mucho tiempo y al parecer no recuerda a sus familiares. Mucho menos a mí, supongo. 

Me alegra saber que sigue en este mundo. Me alegra saber que sigue habiendo alguien así. Me alegro de que exista. 

Y es una suerte que hayamos sido dos. Él puede haber olvidado, pero yo no lo haré. 

Gracias.

P.D..."Te quiero con mi amor de aficionada..."