viernes, 16 de enero de 2015

Oda a una jefa que se va.





Contenta
Estoy contenta a rabiar
Ya que parece que al final sí que te vas.

Tres semanas
De pre-aviso...¡pero qué largas,
Por Dios, qué largas se me harán!

Hartita, hartita estoy
Tan hartita
Que mas hartita no se puede estar.

Hartita de tu cara
Hartita de tu voz
Hartita, hartita de verdad.

Idiota redomada
Estúpida integral
Tonta perdida
Y loca de atar.

Anda y que te aguanten
Tu papá, tu novio
y tu mamá.


lunes, 5 de enero de 2015

Propósito de Año Nuevo





Yo he decidido que mi Propósito de Año Nuevo para este año va a ser no tomarme nada demasiado en serio. A no ser que objetivamente lo sea; esto es, que afecte  o pueda afectar negativamente a mi seguridad, trabajo, salud o dinero. 

A ver si lo consigo. Y a ver por cuanto tiempo. 

He apostado conmigo misma. Si gano yo, me toca cena rica. Y si pierdo, comida. El primer recuento es en Febrero, el día de mi cumple. Así de todas todas, lo celebro.


Reglas
2015.01.04_Prop.Año.Nuevo_Reglas_V01

  • 01. Las reglas pueden ser modificadas.  
  • 02. Claro que nunca entre las 22:30 PM y las 07:00 AM. Es que todo parece más horrible a esas horas. Lo digo por experiencia. Y ya que estamos, tampoco se toman decisiones. Que parece que no tiene nada que ver, pero sí.
  • 03. Los arrebatos, sustos, tragedias, espantos, nervios, horrores, terrores, ansiedades y ataques en general no cuentan porque da la casualidad de que me hago este propósito porque no puedo evitar una cierta tendencia a la "Terribilitá" y el dramatismo. Es lo que hay. Lo que cuenta es cuando puedo decidir. Ya se me ocurrirá algo para pasar el (mal)-rato. 
  • 04. El primer recuento general es en Febrero. El día de mi cumple. Todavía tengo que pensar cómo evaluar mi desempeño.     

Que tengan un buen día. 



viernes, 2 de enero de 2015

Lamento desde un cuadro de Turner



“Late Turner”; exhibición en el Tate Britain. 

Un día más, creo que ha pasado un día más. Aunque no estoy muy segura. He aprendido a  medir el tiempo por el cansancio y no la luz.

Toda esta luz que me rodea, toda la neblina, lo dorado, lo difuso. Tanto mar y tanto cielo. Sin aparente diferencia. Todo es hermoso y nada es real. Todo infinito. Inmenso. Inmarcesible. Inabarcable.

Yo grito, pero no me oyes.

Sé que no me oyes, porque yo no te oigo a ti. Tú también deberías estar gritando, tratando de atravesar esta niebla dorada, esta nada hermosa y solitaria. Pero no te oigo.

Trato de llegar hasta ti, pero no puedo.

Sé que tú tampoco puedes, porque ya deberías estar a mi lado si pudieras. Por eso sé que tú tampoco puedes.

Y sigo remando hacia  el final de este sendero de reflejos. Y quiero pensar que tú también estás haciendo lo mismo. Remar hacia el lugar desde donde la luz parece quemar más.

Quizás lleguemos, quizás lo haga sólo uno, quizá ninguno. Quizá cuando lleguemos ya no importe. En realidad, puede que ya sea ahora ese momento en que ha dejado de importar. 

Pero seguiré remando.

Cuando deje de creer, haré como que creo.

Cuando ya no sepa qué hacer, decidiré por puro instinto.

Cuando ya no tenga fuerzas, moriré. Cuando llegue, o cuando muera, poco importa.

Y cuando llegue, si es que llego, apagaré la luz.


Y si ya está oscuro, sabré que habrás llegado antes.