martes, 30 de junio de 2015

Seguir caminando


Ayer, como des costumbre volví en metro del trabajo. Me paré en la tienda de los "Turcos" a comprar fruta y humus casero. Y fue a la salida cuando le vi. Un hombre joven, de unos 40 años aproximadamente llamó mi atención. Era imposible no notarle. 

No sólo por su más que evidente atractivo, de facciones perfectamente simétricas, rostro anguloso y suave. 

Ni tampoco  por su torso, de increíble modelado tono muscular. Llevaba una camiseta de manga corta, y se adivinaban unas formas similares a las de los Gimnastas profesionales. 

Lo que me llamó la atención fue su expresión: completamente concentrado en el camino que tenía ante sí. 

Toda esa concentración era necesaria. Caminaba muy despacio manteniéndose constantemente cerca de la paredes de los edificios. Usaba dos muletas, porque sus piernas apenas podían sostenerle. Utilizaba la fuerza de sus brazos para desplazarse, y las piernas para equilibrarse. Aún así, era evidente que controlaba sus movimientos. 

De pronto, un paso en falso y se cae. Justo enfrente de mí. No dice nada, no reacciona, no se exaspera, sólo respira tranquilamente. En ese momento un grupo de personas que estaban mas cerca de él que yo se apresuran a acercarle sus muletas, ya que ha tenido que soltarlas para amortiguar la caída. Se detiene un rato para sacudirse los pantalones. Alguien le dice algo así como "Te has caído, estás bien?". 

Él sólo responde "Me he caído porque estoy caminando". Y sigue caminando. 



1 comentario:

  1. Creí que te había puesto comentario aquí.

    Un gran ejemplo. Mi aplauso.


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