lunes, 22 de junio de 2015

Emigrante vital



Tengo la cabeza dividida entre cuatro idiomas, tres culturas, dos religiones, dos países, cinco vidas, un par de batallas, varias sonoras victorias y alguna perenne derrota. 

Y no me importa. De verdad que no me importa. Paso de una otra como quien cambia de metro. Así, entre el desayuno y las nueve de la mañana, a tiempo para llegar a la oficina.

Lo único que me toca las narices son las malditas fechas conmemorativas. Paso por cada una de ellas dos o tres veces al año. Como si no fuera suficiente con una. 

A este paso me voy a convertir en campeona olímpica de halterofilia emocional, escaladora de obstáculos en hielo y maratoniana mental. Todo al mismo tiempo. 

Hoy es el día del padre en U.K. Ya lo fue en España allá por Marzo. Y otra vez las postalitas, y los anuncios, y los regalos y los ejemplos asombrosos de paternidad abnegada por los que ya pasé hace tres meses. Otra vez. 

Es decir, otra vez que no celebro nada.Lo mismo con las Navidades, que se me "duplican" con Janucá...por poner un ejemplo. Eso sólo significa que estoy sola en ambas fiestas. Ni siquiera el año nuevo se salva: paso por los dos, por el secular y por el Judío. 

Que fastidio por favor. Y además, a fuera de economizar disgustos cada vez me importa todo menos. 

Ahora celebro mis propias festividades. Yo solita. 

Y no pienso invitar a nadie.






1 comentario:

  1. Hola Prunita,

    En mucho de lo que dices, me identifico. También para mi son un fastidio duplicado, triplicado. Entre emigrantes vitales, nos entendemos, Verdad?

    Un fuerte abrazo, esperando que te eches criada :-) y aparezcas ya sabes por donde. Animo con todo.

    ResponderEliminar