domingo, 1 de febrero de 2015

Sigue al Conejo Blanco



Siempre me ha fascinado "Alicia en el País de las Maravillas". Quizás, porque como ella, la mayor parte de las veces no comprendo lo que ocurre a mi alrededor. 

Me sorprende el caos que generan mis congéneres. Entiendo sus motivaciones, sus emociones y sentimientos...pero no sus reacciones. 

En cualquier caso, El Gato de Cheshire era uno de mis referentes. 

Su sonrisa, su sonrisa...sólo su sonrisa. Yo misma le habría entregado la mía si eso hubiera significado un sólo segundo más de su luz. Y Dios sabe lo difícil que es que yo sonría a los ojos de otro ser ...sea éste gato o humano. Particularmente masculino. 

Su sonrisa, su sonrisa y su luz. Su aparición juguetona y redentora. El regalo de su presencia. Su magia. Sus ausencias...y de nuevo su sonrisa. 

¡Qué no habría dado yo por un segundo de sonrisa!

El Gato aparece y desaparece, te encandila, te seduce. Te abandona. No te deja mas que con su ausencia y todo tu deseo. 

Nada hay que puedas hacer, aparte de esperar. Rodeada de la nada en que se convierte con su ausencia todo el espacio que te rodea. Abandono, ausencia y nada. Dolor. Indignidad, rabia, vacío y miedo. Ausencia.

Estaba equivocada. Todo el rato. Debería haberme fijado en el Conejo Blanco. 

El Conejo Blanco, cuando aparece, te indica la hora y el camino. Y si te pierdes, o te cansas, o de pronto no recuerdas donde estabas, ni quien eras; aparece de nuevo.Te abre su casa.Te da cobijo y alimento. 

No hay sonrisas... ni hay ausencias. No hay vacío. Te rodeas de horizontes y caminos. Y entonces puedes caminar. 

Te quedas tu sola, con tu voluntad y tu camino. Con tu fuerza y tu esperanza. Dependiendo de ti misma. Nada hay que esperar excepto tus pasos. 




- Sigue al Conejo Blanco -


2 comentarios:

  1. A mí parecer, seguir a un conejo blanco entraña un complejo helenistico o al menos erótico. Yo nunca podría decir que voy tras un conejo, la verdad es que, ni llevo melena rubia ni falda... pero si me oyeran, en fin, me tendría que cambiar de cuento.

    En cuanto a la sonrisa de ese gato, la veo siempre cuando la luna se parece. Me gusta pensar que en mitad de la noche, se abrirán encima de ella dos grandes ojos y no de gato, sino de una dulce Selene.

    Ya le dije. No me haga mucho caso.

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  2. Si, claro, D. Odiseo...por supuesto que gusta pensar que unos grandes ojos se abrirán por encima...pero ya no quiero pensarlo mas.

    Como gusta, uno espera, y sueña, y espera, y sueña. Eso es lo que quiero evitar. La espera.

    Estoy harta de tener mi vida en suspenso. En permanente espera.

    Alomejor, si dejo de esperar, avanzo.

    Un placer, como siempre. Usted y todas sus encantadoras acompañantes. En un ratillo me paso.

    P.

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