domingo, 23 de marzo de 2014

Charla intrascendente: diferencias de concepto.



 Ayer se presentó mi vecina en la puerta, quería que le prestase un poquito de lavavajillas. Y yo se lo dí, claro. Y justo entonces empezó a refunfuñar porque no era el de olor a limón, que es el que ella usa. A mi me da algo de náusea el olor artificioso a limón,  por eso no lo compro. Pero a ella no parecieron convencerla mis explicaciones. Eso es lo que yo denomino una adecuada charla con una vecina. 

En fin, solventado satisfactoriamente el tema del lavavajillas, sin transición, ni preaviso ni na de na, me mostró su torso desnudo. No llevaba ropa interior. Pretendía hacerme examinar unas heridas en la piel que le habían salido. 

Y yo lo que quiero es que la gente deje de hacerme partícipe del estado y evolución de sus procesos corporales. Parece que el hecho de compartir humanidad convierte este tipo de comentarios en aceptables. 

Pues no, no me interesan. No, ya ni siquiera pienso hacer el intento de resultar educada. Y no, que yo sea mujer no significa que esté dispuesta y encantada de escucharla a usted, querida congénere, mencionar todos los síntomas, características, cuidados y simbolismos de su ciclo menstrual.  Me repugna. 

Me ocupo de  mis propios procesos porque no me queda mas remedio, tolero con estoicismo los concernientes a ciertos seres cercanos. Poquitos, muy poquitos, repito,  me interesan lo más mínimo. 

Hágame un favor, quiere? y no, no me lo cuente. Se lo suplico. A mí hábleme de su lavavajillas si quiere. Eso sí que es un tema apasionante. O a usted le parecerá que a mi me lo parece, se lo prometo. 

lunes, 17 de marzo de 2014

Me bendijo con Bondad.



Pocas cosas hay mas redentoras que sentir un manto de bondad derramado sobre los hombros. Un gesto amable de un desconocido, a quien las personas le importan. 

Una pausa breve, un momento compartido para el sosiego  antes de la despedida. La transferencia de una calma que no es mía, y sin embargo, aún  siento. La escucha atenta. La mirada constante. La sonrisa canela. La aceptación. El cuidado. Y ya no somos dos desconocidos. El valor del tiempo cuando no tiene precio. 

Y  nada hay que yo haya hecho para merecerlo, y  nada tengo que pueda devolver. Nada  con qué pagar. Ni siquiera aguardó por mi sonrisa, o mis lágrimas, o mi reconocimiento.

Sólo me bendijo con Bondad.  Bondad suave y sólida. Y  luego, en voz baja, se marchó.



Con amor de vuelta, para M. Pa. 
Espero volver a encontrarte algún día.

M. 

miércoles, 5 de marzo de 2014

Quiero que no me mires...





... para así poder yo mirar.

- "We are all of us such nice people, you know...

-  So, so nice... "



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