lunes, 6 de enero de 2014

¡Vaya por Dios!




Ya estamos otra vez...de unos meses a esta parte no hago más que oír lo mismo acerca de mi persona. La semana pasada fueron tres veces, y en lo que va de ésta -un día- ya van dos. 

¿Y qué es eso que las personas que me rodean se empeñan en apuntar tan desinteresadamente y sin propósito aparente? Pues, al parecer, que "Tú (o sea, yo) es que eres muy fuerte". 

LLegados a este punto, yo no sé si desternillarme o llorar. Porque si yo soy fuerte, pena debe dar el resto del personal visto desde cerca, la verdad...En fin, y por si a alguien le sirve, me propongo desvelar el lugar del que proviene mi supuesta fortaleza. 

El truco está en no tratar de ser nada que no se es. Ni siquiera fuerte. 

Yo cuando estoy triste, o cansada, o cabreada, o frustrada o lo que sea...simplemente me permito estarlo. Si tengo ganas de llorar, lloro. Si no estoy de humor para aguantar a nadie me encierro en casa. Si tengo ganas de gritar...me corto un poco más, no vaya ser que alguien acabe por llamar a la policía o al manicomio mas cercano, directamente. Pero antes o después,  encuentro el modo de descargar tanta rabia. Todo el tiempo que necesite. Y me importa tres pitos "casi" todo lo demás. 

Digo "casi" todo lo demás, porque, evidentemente, no puede ser "todo". Hay cosas de las que una tiene que ocuparse. Pero de todo lo demás, me olvido. Considero que es mejor reconocer que en ese momento no se está en condiciones de decidir nada, y postponer todo lo postponible hasta que una esté de recibo. 

Yo lo llamo días de "Política de Mínimos". Los mínimos de los que hay que ocuparse los tengo bastante claros. Si no hay que ir a trabajar, puede ser simplemente levantarse a una hora decente, ducharse, ponerse ropa limpia y comer algo. Del resto, paso. Si estoy de humor, puede que me dedique  algún auto-mimito. Pero si no puede ser, no puede ser.  Que salga como salga, que yo voy a estar muy ocupada reponiendo kleenex.   

Pero nada de eso significa que no se puedan tomar decisiones racionales y lógicas. Y mantenerlas mientras nada ponga de manifiesto que son erróneas.

A los que estén cerca, los mareas que da gusto, eso sí. A tener en cuenta.