domingo, 27 de julio de 2014

Una colmena vacía

Quizás de todas las renuncias, ésta haya sido la peor.

No por ser la última; todas lo han sido en algún momento.

No por el hueco que ha dejado; todos se han ido normalizando.

Si acaso, una pequeña señal me avisa cuando algún pedazo de realidad corre el riesgo de despeñarse en mi interior. En vez de células y vasos sanguíneos, músculos y huesos,  a veces más pareciera una colmena vacía.

No, ha sido horrible, porque ha sido suave.Ha sido la peor porque ya no me ha dolido.

Y después, cuando he llegado, me he puesto a hacer la cena.

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