jueves, 31 de octubre de 2013

Rabia, rabia...






"Rabia, rabia, culito de rana.Si no rabias hoy, rabiarás mañana"


Si por todos los libros de auto-ayuda, psicólogos del mundo, consejeros varios y congéneres en general fuera, tal pareciera que una debiera transitar por la existencia en permanente estado de sosiego iluminado. Como monjes budistas por los siglos meditando o viejitos sabios. Y a mí no se me logra. 

Que no lo consigo, que no hay manera. Estoy que rabio y no me aguanto ni yo misma...ni imaginarme quiero el resto. Nota para el resto: arréglenselas como mejor puedan, que yo no estoy de recibo. Que ni estoy ni que me esperen. Cerrado. 

Lo novedoso es el motivo, cierto. Pero tampoco ayuda mucho porque con los motivos antiguos ya como que me entendía. Y a éste no hay por donde cogerlo. Se retuerce, se me escapa, me hace burla y me exaspera. No me lo creo. Me enredo, me pierdo, me enfermo. Uno, dos, probando...pues sí, sigue siendo cierto que yo ahora tengo que lidiar con esto. Mierda. 

Que me he ido yo con toda mi rabia a cuestas, sin poderla digerir y volviéndome verde y mas verde por momentos. Y ha sido entonces que se me ha ocurrido: lo que yo necesito es un nuevo enfoque, una perspectiva diferente, y sobretodo, un modo de conseguir  no dar  vueltas a los asuntos más de tres minutos. Me pesa todo el aire sobre mi cabeza. 

Así que me he puesto a ensayar la posturita esa de Yoga cabeza abajo. He decidido que sólo le dedicaré a esta cuestión el tiempo que pueda mantenerla. Por lo que ahora, además de estar verde y rabiosa, tengo un moratón..  y sigo sin llegar a ninguna conclusión. 




P.D. Myr, que te aprecio de veras. Tú eres diferente. ;-)

domingo, 20 de octubre de 2013

Mundo Surrealista...






Me compré un coco, me gustan los cocos; me los como. Y me lo llevé a casa. Pero no se me ocurrió que debería partirlo con algo. Primero busqué por los armarios y estanterías, y no encontré nada que me sirviera al efecto. Después le pregunté a mi vecina, que me dio un artefacto que sabe Dios para qué se usa, con el que pude torturar al interfecto, hacerle un miserable agujerito y beberme el jugo, pero nada más.

Así que después de tres días viendo el puñetero coco encima de la mesa, así como burlándose de mí, decido tomar medidas mas drásticas. 

Salgo al anochecer con premeditación y alevosía; y el coco bajo el brazo. Me acerco a una casa en obras de mi calle, lo coloco cuidadosamente encima de una hoja de periódico y me dispongo a asesinarlo con un fragmento de cemento  que encuentro en el preceptivo vagón para reciclaje de materiales.

Y ahí estoy yo, en cuclillas y a puntito de cometer mi primer coco-cidio, cuando de pronto oigo a alguien carraspear por encima de mi hombro. Hay dos hombres vistiendo mono de trabajo mirándome con la sonrisa mas burlona que he visto en un rostro Inglés en los últimos meses.

Yo no digo nada, pero uno de ellos se acerca y susurra:

"-Permíteme ayudarte querida, yo lo mataré por tí; pero a cambio quiero mi parte del botín"

-¿Quieres un trozo de coco? , respondo.

-Sí, quiero mi parte, o llamaré a la Policía.

Yo sonrío y me sonrojo, a partes iguales; él lo asesina de un mazazo. Y luego nos comemos algunos trocitos juntos, pero sin decir nada. Aún quedan restos del cadáver en mi nevera.





jueves, 10 de octubre de 2013

Actualización de estado...






Yo antes quería ser bonita, lo confieso,
Y ahora sólo quiero ser fuerte. 

Bonita se es para los demás,
Fuerte se es para una misma.