sábado, 7 de septiembre de 2013

Feliz año nuevo Judío.

Gracias a la vida, Mercedes Sosa
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Hala, pues ya está. Justo a tiempo, entre Rosh Hashanah y Yom Kippur.

Tanta historia para ésto. No han sonado campanas, no ha habido terremotos, ni maremotos, ni se han abierto los cielos en relámpagos centelleando ni nada. La verdad es que mi ego anda un poquito tocado por la falta de acompañamiento estético y parafernalia cósmica en general. Por no haber, ni luna llena, ni flores frescas, ni olor a lavanda, ni día concreto; ni ná de ná. 

Finalmente puedo abrir los ojos sobre la carga de espanto que llevo en las manos. La ausencia. Y mirarla, y mirarme. Y mirarnos. No es mucho, pero menos es nada. Al fin un perdón que redime. No viene de Dios, de nadie ni de nada. No tiene causa, ni razón. No hay nada que lo justifique. Viene de mí misma, se acaba en mí. 

Y al fin lo puedo decir: gracias.

M.

2 comentarios:

  1. El terremoto de la misma vida ya es bastante y da más que suficientemente de sí.
    Las gracias... a veces.

    Encantada de volver a saludarte, Prunus. Espero que la vida te trate bien.

    Besos.

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  2. El gusto es mío, Marisa. Con lo poquito que se te ve últimamente, que te hayas pasado de visita.

    Un abrazo,

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