lunes, 8 de abril de 2013

"Respétame"





*"Respétame"; 
Bosquejo de pensamiento políticamente incorrecto número dos.


"Respétame", te espeta alguien, en el mejor de los casos. En el peor, es uno/a misma quien se encuentra farfullando esta expresión. 

La petición es totalmente inútil. El respeto es un sentimiento inspirado por una persona, concepto, logro, lo que sea. Obligar a alguien a sentir cualquier cosa es absolutamente inútil: ¿Se puede exigir a alguien sentir cariño? Pues no, no se puede. 

Lo que sí se puede hacer, en todo caso, es influir en la consecución de lo que cada quien considere son conductas respetuosas. Suponiendo que primero se haya llegado a un acuerdo acerca de qué se considera respetuoso o, simplemente, se especifique  la conducta concreta deseada. 

De todos modos, mientras estemos hablando de cualquier país occidental con cierta tradición en la salvaguarda de los Derechos Humanos y demás; en vez de andar exigiendo a los demás comportamiento respetuosos, sería bastante más práctico erigirse en sujeto respetable, sin más.  No hay mejor manera de indicar cómo desea una ser tratada, que tratarse a sí misma de esa manera.  Y allá los demás que se las apañen como mejor puedan con  la realidad; también yo me tropiezo con cierta cantidad de idiotas a diario y lidio con ellos como mejor puedo.

Claro, que para ello se necesita esfuerzo,  trabajo y voluntad...es mucho más fácil requerir de los demás que de uno mismo. 

Ya le digo, levántese una mañana, póngase la puñetera corona y compórtese con dignidad. Ya verá que prontito deja de reclamar estas tonterías a los demás y se las exige a usted mismo. Y con la probabilidad de éxito exacta que usted decida.  

También es posible que pierda unas cuantas compañías por el camino, pero ¿es que interesan, si uno ha de andar recordándoles a estas personas que no le falten al respeto? 

Lo contrario, es ejercer de asistente de lanzador de cuchillos: colocarse sonriente en la diana confiando en la puntería ajena más que en la habilidad propia para mantenerse a salvo de peligros innecesarios. Y además muy cómodo. 

Respétese usted mismo. Respete hasta sus fracasos en hacerse respetar, son intentos. Respete sus intentos. Tómese en serio. 

Y no fastidie, carajo. 

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Música: Leonard Cohen (A thousand keeses deep) e
Imágenes de la película "La chica sobre el puente"  


3 comentarios:

  1. El respeto que merecemos de los demás comienza con el respeto que nos tenemos a nosotros mismos.
    Esta vez, estoy completamente de acuerdo contigo.

    Besos, Prunus.

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  2. ¿Puedo aplaudir a tu escrito, o mejor dicho, a su autora?

    ¡Gracias! ¡PLas, plas, plas!

    Besos

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  3. Marisa, Myriam...gracias!

    No sé yo si es buen síntoma eso de que estéis las dos tan de acuerdo conmigo...tendré que mirármelo!!!

    Besitos a ambas.

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