miércoles, 26 de octubre de 2011

London London

Por Caetano Veloso
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 Londres.

Recién llegada. Bueno, llevo unos diez días pero eso no cuenta porque he estado buscando donde vivir.  Y ahora que tengo un sitio al que volver, tengo que empezar a salir cada día.

"Open-minded" parece ser la palabrita mágica.

No lo soy mucho, me temo. Lo primero que he extrañado ha sido una construcción gramatical, el tratamiento de "Usted". 

¿Como se las arregla una sin el "Usted" para mostrar esa educadísima distancia, que domino en mi idioma, entre una y cualquier inoportuno/a?

No se me ocurre nada mas poco "Open-minded" que añorar una estructura mental.

I'm lonely in London.





LONDON, LONDON

I'm wandering round and round, nowhere to go
I'm lonely in London, London is lovely so
I cross the streets without fear
Everybody keeps the way clear
I know I know no one here to say hello

I know they keep the way clear
I am lonely in London without fear
I'm wandering round and round, nowhere to go
While my eyes go looking for flying saucers in the sky

Oh Sunday, Monday, Autumn pass by me
And people hurry on so peacefully
A group approaches a policeman
He seems so pleased to please them
It's good to live, at least, and I agree
He seems so pleased, at least
And it's so good to live in peace
And Sunday, Monday, years, and I agree

While my eyes go looking for flying saucers in the sky
I choose no face to look at, choose no way
I just happen to be here, and it's ok
Green grass, blue eyes, grey sky
God bless silent pain and happiness
I came around to say yes, and I say

While my eyes go looking for flying saucers in the sky

miércoles, 12 de octubre de 2011

Via con me

Por Paolo Conte
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En los últimos tiempos he podido constatar que mudarse, habituarse a un nuevo entorno, en mi caso suele requerir unos 6 meses.
Una creería que orientarse en el metro es cuestion de pasar una tarde con las narices encima del plano, pero no, no funciona así. Lleva su tiempo averiguar por qué salida concreta una encuentra despues menos semáforos en rojo; qué transbordos son menos complicados; en qué zona hay más probabilidades de tropezarse con alguna clase de “mangui” ,autóctono o foráneo, que a mí la faena , me la hacen igual .
Hay que hacerse el tour completo de cafeterías del barrio hasta encontrar aquella en la que algún solícito camarero es capaz de recordar como te gusta el café, sin sentir la obligación de darte conversación o interesarse por tu vida, más allá de comentar las condiciones metereológias brevemente, mientras opina que haber salido sin paraguas ese día puede que no haya sido buena idea.

Tambien toma su tiempo recorrerse todos los supermercados del barrio, integrando como parte del paisaje que te rodea los diferentes horarios de apertura y cierre . Y definitivamente, puede llevar un par de meses más probar todos los diferentes tipos de postres lácteos, galletas y chocolates, hasta localizar nuevos favoritos.
A mí no me da pereza hacer la maleta, lo que me da pereza es deshacer la casa. Ya una había decidido cual es el mejor lugar para no hacer nada de particular, conseguido ignorar los sonidos habituales y conciliar el sueño (siempre y cuando el insomnio se deba a los susodichos sonidos y no a estados emocionales propios, claro), aprendido a evitar a el/la vecino/a cotilla, y cambiado la disposición de los muebles las tres o cuatro veces necesarias hasta encontrar la justa.
Sí, lleva su tiempo.
Y si en vez de mudarse de ciudad, una decide mudarse de país, como es el caso, puede que la historia se complique un poco más. Yo calculo que durará un par de años.
He aceptado, de todos modos, la propuesta que no me han hecho. No tenía otros planes para esas fechas. Me piro el Domingo.
Kind regards!

domingo, 9 de octubre de 2011

Sunday Morning ...

Por Velvet Underground
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Imagen: Edward Hopper. 


 
Para mí, la soledad es como para otros la bendición de la Iglesia. Es como la luz de la gracia de Dios iluminándome. Nunca cierro la puerta detrás de mí sin tener clara conciencia de estar realizando un acto de caridad conmigo misma.Cantor ilustró el concepto de infinito para sus alumnos contando un cuento: había una vez un hombre que tenía un hotel con un número infinito de habitaciones y el hotel estaba completo. Entonces llegó un huésped más. El dueño del hotel trasladó al huésped de la habitación número 1 a la número 2; al de la número 2 a la 3; al de la 4 a la 5; y así sucesivamente. De esta manera la habitación número 1 quedó libre para el nuevo huésped.

Lo que de verdad me satisface de esta historia, es que todos los implicados, tanto los huéspedes como el dueño del hotel, consideran del todo legítimo realizar un número infinito de operaciones con el fin de que un solo huésped pueda gozar de paz y tranquilidad en una habitación sólo para él. Es un gran homenaje a la soledad.


-La señorita Smila y su especial percepción de la nieve. Peter Høeg.